Diario de campaña: 100 días


 

La campaña de Mitt Romney basa su fortaleza sobre el marco mental que el candidato republicano tiene más experiencia y conoce mejor la salida al laberinto actual de la economía y las decisiones que permitan mejorar la situación económica de las familias norteamericanas.

¿Sólo eso? También hay una construcción antitética de los valores y del personaje público como contraposición a todo lo que representa el presidente Obama.

Si añadimos las previsibles declaraciones de arrogante superpotencia en política internacional -señalando con el dedo acusador a Rusia e Irán- tenemos una primera aproximación que se parece mucho a la fotografía real del ex gobernador de Massachusetts.

¿Suficiente para ganar las elecciones? Es necesario dotar de credenciales y musculatura diplomática e internacional al líder. Para ello se ha abierto el capítulo “viaje al exterior” con un periplo por el Reino Unido, Israel y Polonia, con una agenda propia de un jefe de estado: entrevistas con los primeros ministros y jefes de la oposición, actos para recaudar fondos, entrevistas con medios estadounidenses y locales.

 

 

El objetivo es no perder la carrera -a dos- del imaginario colectivo sobre la noción de liderazgo internacional. 4 años después, la historia pesa y según qué imágenes aún hacen daño a alguien: en Berlín, se congregaron más de 200.000 personas:

 

 

De momento el resultado del tour internacional de Romney es este. Mofa del alcalde de Londres incluída, han sonado las alarmas del equipo de campaña y se ha activado el modo “comunicación de gestión de daños a la defensiva” anunciando que el acto de recaudación de fondos previsto en Israel , no será público y tampoco tendrán acceso periodistas.

A pesar de este unmomentum -habrá que ver cómo afecta a la intención de voto y en la valoración del candidato por parte de los votantes independientes e indecisos- la campaña de Romney dispone 3 puntos de inflexión de ventaja sobre la campaña de Obama:
1. La decisión sobre la persona que acompañará a Romney en el ticket, como vicepresidente/a. El equipo de campaña está jugando magistralmente con el timing en esta cuestión. El interés de los medios ha cuajado y se han generado muchas expectativas al respecto. La campaña tiene la opinión pública allá donde la desea: curiosa, atenta y con ganas de saber. La decisión es importante. La campaña filtra informaciones sobre posibles nombres de candidatos/as en función de si la semana le es favorable o no.

Las últimas semanas el equipo republicano ha concentrado los esfuerzos en el nombre de Condoleezza Rice: mujer, no vinculada al legado económico del presidente W. Bush, no es mal vista por los grupos religiosos y la base conservadora, y con un perfil de primera línea en seguridad nacional y relaciones internacionales. Si tuviera que sustituir al Presidente, sería una candidata preparada y acostumbrada a tomar decisiones comprometidas. A pesar de ello una tecnócrata brillante no asegura un entusiasmo similar en las bases al que supuso el nombramiento de Sarah Palin.

¿VP o Secretaria de Estado? El debate es apasionante. Nuestra opinión se decanta por la Secretaría de Estado.

Que la persona elegida despierte el entusiasmo en las bases propias, seguramente será tanto o más importante que otros condicionantes concurrentes analizados al detalle por el equipo encargado de la investigación del/a vicepresidenciable perfect@. El equipo lo forman el director de la campaña, Matt Rhoades; el director de estrategia, Stuart Stevens y una de las asesoras sénior republicanas más reputadas Beth Myers.

 

¿Cuál es la información prioritaria que busca el equipo de investigación?

  • La popularidad del candidat@ en los swing states y en los battleground states y si puede llegar a decantar la balanza en alguno de estos estados;
  • La agenda de contactos para recaudar fondos;
  • La experiencia y su hoja de servicios, en la vida pública y privada (también los inconvenientes y los escándalos), las donaciones recibidas de los diferentes grupos de presión al largo de su carrera;
  • Las declaraciones de renta y patrimonio -de manera maliciosa, James Carville, el alter-ego del presidente Clinton afirmaba con maldad y sorna que “la única persona que ha visto las declaraciones de patrimonio y renta del candidato Romney fue el Senador McCain y eligió Sarah Palin“;
  • Finalmente se busca un complementariedad, una suma (género, territorial, grupos sociales, ideológica, personal…). De ahí el concepto ticket.

(Resulta paradójico que el equipo de Romney tenga acceso a todas las declaraciones patrimoniales y de renta de los distintos vicepresidenciables y en cambio la propia campaña no haga públicas las del propio candidato.)

 

La persona que la campaña de Romney proponga para ser nombrada vicepresidenciable, generará una corriente de simpatía, ilusión y popularidad importantes, decisivas para la carrera final.

Este es un momentum sobre el que la campaña demócrata no puede contrarrestar ni competir. A no ser que Obama se guarde un golpe de efecto y un factor sorpresa y desequilibrante como el anuncio del nombramiento de Hillary Clinton. Hecho poco probable.

2. Con independencia de cuál sea la persona elegida para acompañar Romney, la campaña republicana tiene un segundo punto de inflexión a su favor: el momentum post convención.

Normalmente, las convenciones suponen reforzar la popularidad y la intención de voto de los protagonistas. Una excepción fue la convención republicana de 2004 (Saint Paul, Minnesota). Cierre de filas, unidad del partido, los globos habituales después de los grandes discursos basados en anuncios, mensajes o compromisos … que supongan un punto de inflexión entre los votantes.

La convención republicana se celebrará en Tampa (FL) -un swing state- entre el 27 y el 30 de agosto. Jornadas de clímax interno in crescendo. La idea es que la campaña pueda contagiar este estado de ánimo a los votantes independientes y aquellos que aún no han tomado una decisión sobre quién votarán.

Serán 3 días y medio que culminarán con el discurso de aceptación de la nominación y con la foto de los dos componentes del ticket y con un mensaje claro y contundente.

Se ha confirmado que el Presidente W. Bush (43) no estará en la Convención Republicana. Sarah Palin no ha recibido aún la invitación. Y Chris Christie ya tiene asegurada ser una de las keynote speaking.

 

La convención demócrata se celebrará en Charleston (NC) -un estado que las encuestas sitúan con ventaja republicana considerable- del 4 al 6 de septiembre. Un día menos. Sintomático.

Se ha mencionado antes que el margen de golpes de efecto en la campaña demócrata es menor. El efecto Obama se ha enfriado: gobernar es tomar decisiones y decir NO -también a los votantes propios. Esto supone desgaste, desencanto y desilusión de las bases.

El guión de la convención está casi escrito y cerrado. Los mismos nombres y las mismas caras. Esta circunstancia incrementa la presión para que el discurso de aceptación de la nominación del presidente Obama -los anuncios y compromisos-, sea de aquellos que hagan historia. Se necesitan puntos de inflexión pero hay poco margen de maniobra.

A pesar de este contexto, ¿alguien cree que el equipo de Chicago no nos prepara sorpresas ni se guarda ases en la manga? Aún así la campaña demócrata se enfrenta a un segundo hándicap frente a los republicanos.

 

3. Último elemento y quizás el más importante: el entusiasmo de los votantes. Si es constatable el no entusiasmo que Romney genera en sus seguidores -líder no carismático, excesivamente a la defensiva y en negativo, su hecho religioso así como el vacío que despierta en las bases más conservadoras y más religiosas republicanas-, en cambio esta sensación no se percibe entre los grandes donantes del partido. Por segundo mes consecutivo Romney supera en recaudación de Obama, y esta tendencia se acelerará en estos meses.

La campaña demócrata también constata también la falta de ilusión y movilización de sus bases. Aquellos deseos y anhelos de cambio, de querer lo imposible, de soñar … han quedado por el camino o se han desencantado.

Pues bien, el último estudio de Gallup cuantifica que el entusiasmo en estos días es significativamente mayor entre los que quieren votar republicano que entre los que quieren votar demócrata.

 

 

Otro hándicap para la campaña de Obama, que se añade a la intención de voto al Partido Verde de la Doctora Jill Stein, que ronda el 7%.

Los indicadores económicos de las próximas semanas pueden empeorar, y en una carrera presidencial tan ajustada como ésta, donde la ciudadanía reclama además de una hoja de servicios con resultados, un liderazgo valiente y valeroso, la elección está muy viva. Cada latido importa mucho más de lo que nos podemos imaginar.

La clave ganadora la encontraremos en las actitudes, los valores y la valentía.

 

 

Artículos recomendados:

  1. Una mirada a la evolución de la figura de la Vicepresidencia, según el New York Times.
  2. La evolución del entusiasmo entre los electores, según Gallup.
  3. El estado del colegio electoral actualizado, según Real Clear Politics.

 

@aleixcuberes es consultor de comunicación pública de @ingenia_pro.

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Acerca de Aleix Cuberes i Díaz

Public Communication consultant, Political analist, traveller, marathonman, attracted by courageous leadership
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