La Catalunya más frágil


Articulo publicado en el Diari de Girona que reflexiona sobre el momento político de las relaciones entre Catalunya y España.

Este es el enlace de la versión on-line del artículo.

Esta es la traducción al Español:

“Catalunya, a lo largo de su historia, ha tenido que acostumbrarse a convivir con un Estado que no la sonríe, que la mira con desconfianza política y que sólo la considera estado cuando se trata de obligaciones catalanas.

El control previo de los presupuestos de las autonomías por parte del Super Ministro De Guindos es una maniobra para aguar -aún- más el café para todos o es una necesidad para lograr la estabilidad financiera? Hay argumentos para defender la validez de ambas respuestas.

El mapa autonómico del Estado es casi un tsunami azul -en marzo se añadirá Andalucía- y el argumento de que la decisión es contra alguien en concreto no se aguanta. Las autonomías del PP aceptarán sin abrir boca lo que diga La Moncloa. Ningún líder territorial-salvo Esperanza Aguirre-osará contradecir Mariano Rajoy. Para las baronías del PSOE como del PP, las presidencias autonómicas son un campamento base para hacer su cumbre de la política profesional, que supone la esperanza de aterrizar en el Consejo de Ministros.

El Estado de las autonomías, ha derivado en una marisma laberíntica de 17 burocracias sub-estatales que han ido extendiendo sus espacios competenciales creando duplicidades administrativas y servicios públicos; TV y radios autonómicas y locales; infinitas sociedades públicas, organismos, fundaciones .. . con la inherente desenfreno financiera que supone.
Podríamos añadir las Diputaciones provinciales, las Delegaciones y Subdelegaciones del Estado, los Ministerios, de la Generalitat (no las embajadas) o los Consejos Comarcales del área metropolitana de Barcelona.

Detrás de la génesis de este estado autonómico está la clara estrategia del Estado durante la transición, de frenar y aguar las aspiraciones de la periferia (Catalunya y Euskadi) creando banderas, himnos, discursos territoriales, dibujante fronteras y animando sentimientos autonómicos – en muchos casos-artificiales y ficticios.

Aquel invento-decisión y el miedo que pretendía esconder es la causa principal de la situación que tenemos: autonomías con un déficit incontrolado y una deuda cada vez más comprometido.

El principio de subsidiariedad que defendían los federalistas ha sido sustituido por el castizo tradicional “qué hay de lo mío”.

La solución que busca el Ministro de Guindos se cobija en la tesis del informe FAES que dirigió Gabriel Elgorriaga y que lleva por nombre: Por un Estado Autonómico racional y viable. Será este el punto de partida de unas reformas que se pondrán en marcha esta legislatura encaminadas a poner orden y recentralizar el mapa autonómico.

Atención, que el nuevo orden que se quiere generalizar, también afectará Catalunya. Y también, por qué no decirlo, será utilizado políticamente en favor de las ideas que amparadas por la mayoría absolutíssima, se sienten más fuertes que nunca.

Ante esta situación ¿qué puede hacer Catalunya? Antes de entrar, una previa que nos puede ayudar a dibujar con nosotros con más claridad la imagen del tablero.

Euskadi y Navarra, regímenes forales, están en buenas condiciones de blindarse a las normas que de control previo del Estado de los presupuestos autonómicos. El régimen foral es la Constitución y lo más importante, estos territorios recaudan sus propios impuestos.

Catalunya por su parte, ni está, no sale a la Constitución ni tiene herramientas propias: depende de las transferencias del Estado.

¿Qué puede hacer pues el Gobierno catalán? El momento político presente de nuestra casa se caracteriza por una fragilidad institucional importante: la Catalunya política vive un momento de wait & see. No hay herramientas reales para diseñar una salida catalana-propia-a la crisis. Mientras, esperamos que la troika franco-alemana adopte decisiones que se empiecen a aplicar a los diferentes estados con el objetivo de que el ciclo económico vuelva a arrancar y dar frutos fiándose todo a que la liquidez y el crédito circulen de nuevo.

Cuando el actual Gobierno estaba en la oposición lo tenía muy fácil: “el Gobierno es incompetente, el Gobierno es el culpable de todo”. Después del primer año en el Palau de la Generalitat, se busca un nuevo relato para la presidencia Mas, para los 3 años de legislatura, que dibuje en el horizonte una estación de llegada para las personas y por el País. Mientras no acaba de definir este nuevo relato, la decisión del Ministro Guindos se convierte en munición para entretener al personal.

Habrá una especie de negociación virtual donde hay que reconocer que el punto de partida para la Generalitat es de franca inferioridad. En el marco de un mandato amplio refrendado por la mayoría absoluta del PP, que no contempla de ninguna manera ningún pacto fiscal, el Estado afianza su posición dominante imponiendo un elemento nuevo en la negociación para dificultar más las conversaciones y alejar las condiciones para el acuerdo: el control previo de los presupuestos autonómicos.

Sería deseable que la respuesta catalana dejara de ser resistencialista, que esté a la altura del momento histórico y político, en positivo y como defendía el presidente Tarradellas, que pase por “no hacer el ridículo”.

La Catalunya oficial sabe muy bien cómo modular la intensidad del frame del Madri”t” “enemigo que agrede”. Cuenta. Tratamos a la ciudadanía como adulta que es. No se trata sólo de cohesionar internamente ante un escenario de debilidad. Este argumento es una oportunidad del gobierno para marcar paquete, pero es un gesto vacío y de cara a la galería, sin ninguna consecuencia, con un mínimo margen de recorrido y que se disolverá como un terronet de azúcar en el agua.

O por ejemplo amenazar con un “cierre de cajas” cuando no hay recaudación propia, cuando la Generalitat depende financiera de las transferencias del Estado para llegar a fin de mes, pagar nóminas e inversiones es una demostración más de que la clase política catalana todavía no es adulta y vive en una matrix de la que no quiere despertar.

Catalunya tiene quatro elementos sobre la mesa:

– El primero son los derechos históricos preambulats del Estatuto, como rasgo diferencial. A pesar de no estar en la Constitución
– Segundo: “No pagaremos los platos rotos del estado de las autonomías, cuando nosotros somos el argumento real detrás de este invento. Nosotros esta situación no la hemos provocado”. Por lo tanto la respuesta pasa por una reformulación profunda del Estado. Que el Estado reduzca y limite aquellas autonomías alentada desde la artificialidad con el objetivo de frenar la periferia.
– Tercero: las consultas populares en torno al Pacto Fiscal que no debería renunciar a salir del régimen común ni a la recaudación absoluta de todos los impuestos.
– Cuarto: poner sobre la mesa el concepto de “administración única” y el de una refundación general de toda la arquitectura del Estado federal con todas sus consecuencias.

Enfrentarse al Gobierno del Estado con una mayoría absolutíssima sería gratuito e inoperante. Más aún cuando el negociador catalán en cabeza se llama Duran i Lleida. Todo parece indicar que asistiremos a una versión actualizada del más pájaro en mano. El presidente Mas se ha vuelto a ofrecer al presidente español dando el apoyo de CiU a las primeras medidas aprobadas por el Gobierno del PP. La jugada también mira el tablero de la Ciudadela.

Lo intentarán todo para pactar, pero ya sabemos la respuesta de Rajoy a Duran Lleida en el Debate de investidura y como de diferente fue el trato que dispensó a Josu Erkoreka (PNV).

La alternativa pasa por construir un acuerdo generoso, amplio y de concentración en Catalunya que dote a las instituciones catalanas de más legitimidad con un doble objetivo irrenunciable:

– Salir del Consejo de Política Fiscal y Financiera donde el Estado juega en casa, poner las reglas del juego y donde la voz catalana queda diluida entre el resto de autonomías (casi todas azules) y con el todopoderoso Ministerio de Economía en la cabeza delante y donde un real decreto del Ministerio hace temblar todo un Estatuto de Autonomía;

– La recaudación de todos los impuestos;

– Un elemento que se podría poner sobre la mesa para dar oxígeno a la negociación, sería tomar el concepto de deuda histórica con el que apelaba Andalucía una excepcionalidad histórica y temporal y vestirlo y dotarlo con el déficit fiscal histórico con lo que se ha castigado y se castiga Cataluña.

Se trataría pues de un movimiento para conseguir la unidad catalana que fracasó tanto estrepitosamente con la negociación del Estatuto de 2006. El PP se volverá auto excluir, aunque de rebote esta concertación catalana ayudaría al PP a que no se le suba a la cabeza la mayoría absolutíssima-temporal-que no favorezca de nuevo unas condiciones para un entendimiento de la gran coalición sociológica que hizo fuera del aznarismo de la Moncloa en 2003. No parece que sea el estilo Rajoy.

Por lo tanto menos “hacer el ridículo”, menos testosterona, un poco menos CiU, más generosidad y más Catalunya. Devolver la política catalana de la matrix en la que está instalada, sería una magnífica oportunidad histórica y un ejemplo a las futuras generaciones.”

Un agradecimiento a Jesús Badenes y al equipo del Diari.

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Acerca de Aleix Cuberes i Díaz

Public Communication consultant, Political analist, traveller, marathonman, attracted by courageous leadership
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