@ConRubalcaba vs #MarianoRajoy (y III): gestualidad discursiva (versión extended)


Con @YagodeMarta y Jorge Santiago Barnés analizamos para @la_informacion, gracias a @creueta30 y @toribiobea, la telegenia de los candidatos de moda para las próximas elecciones generales: Alfredo P. Rubalcaba y Mariano Rajoy.

Lo dividimos en tres partes:

el aspecto y la imagen,

la oratoria y el discurso público,

– y la comunicación gestual.

Estas son algunas de las reflexiones que forman parte del tercer y último artículo sobre la gestualidad pública de los dos líderes:

Fuente: http://www.lainformacion.com

“Si hacemos el ejercicio de recuperar y seguir sin sonido cualquier comparecencia pública de Rubalcaba los viernes dando cuenta del Consejo de Ministros comprobaremos el poder que tienen los gestos envolventes de sus manos. A derecha e izquierda, en círculos pequeños alternos, a veces en paralelo para señalar un mismo cauce.

El antiguo portavoz también nos hablaba con los gestos, nos transmitía cosas constantemente, nos quería incorporar a la conversación. Los destinatarios del mensaje son importantes para el orador. Transmite un alto valor pedagógico y se apoya en ellos para enfatizar y falcar mensajes o aspectos más relevantes para él y sobretodo para el público.

Junto con el movimiento dinámico de manos, mantiene la cabeza recogida muy levemente siempre con la mirada directa a su interlocutor. Mentalmente se encuentra en un estado de recogimiento y concentración: ser la cara pública del gobierno exige un estado focussed permanente, no se permite -él mismo- ningún error, ni el mínimo detalle. Y no los comete.

No son gestos exagerados, ni impostados -aquí detectamos un primer error de concepción de muchos oradores públicos: “cuanto mayor sea la gestualidad, más te harás entender“. No es verdad: si no se alinean bien las palabras, el tono del delivery, ni la gestualidad corporal, con el carácter/alma del orador tendremos más ruido y distorsiones que receptividad en nuestro mensaje, además de resultar exagerados y perdiendo toda credibilidad.

Rubalcaba ocasionalmente muestra una leve sonrisa -socarrona- para no responder aquellas preguntas insistentes, incómodas o que no quiere responder y no caer ni en contradicciones ni en las “trampas” que los profesionales de la información intentan.

Su gestualidad se reduce cuando comparece de pie detrás de un atril quedando reducida a un sencillo vaivén de manos. En los actos de partido también su gestualidad queda reducida.

En el caso de Mariano Rajoy también se vale de los gestos corporales para comunicar aunque no se apoya tanto en ellos como el candidato del PSOE. En la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados encontramos un líder que tiene muy claro su objetivo, lo que quiere decir y cómo lo dice.

Dos gestos básicos característicos de Rajoy son:

– El dedo acusador y castigador que señala -como la extensión de un látigo- a Zapatero, y a la vez es vigilante, amenazador y responsable de guardar las esencias, es uno de los gestos habituales del presidente del Partido Popular.

– El segundo consiste en el batir puntualmente los brazos subiendo y bajando de manera enérgica con los codos pegados al cuerpo. Cuando el debate está subido de tono y hay tensión de más, a parte de comunicar contundencia, le permite al orador liberar presión corporal y así evitar su cúmulo que podría desembocar en errores y fallos importantes.

En ambos casos los mensajes de fuerza, incluso de hartazgo y de “ya basta“, que se esconden detrás de este simple gesto refuerzan la imagen conceptual y de referencia que nos han construido del líder popular.

Como Rajoy Brey lee mucho los discursos, la amalgama de gestos y recursos quedan fuertemente reducidos aunque cabe destacar que ha habido una evolución gestual de aquel Rajoy que en años anteriores hacia patitos con los dedos de las mano juntos hacia un refuerzo de autoridad y contundencia muy claro.

La pregunta pertinente que el equipo de Rajoy podría plantearse es si una vez se ha afianzado el concepto de un líder duro, no es momento de ir modulando discurso y sobretodo avanzar hacia una nueva gesticulación más presidencialista e inclusiva. Un cambio de este tipo le permitiría ganar espacios de complicidad, cercanía y confianza entre los ciudadanos.”

Enviado por @aleixcuberes

PS: Estas son algunas de mis reflexiones. ¿Os apetece compartir las vuestras? Será un placer aprender y compartir con vuestra mirada.

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Acerca de Aleix Cuberes i Díaz

Public Communication consultant, Political analist, traveller, marathonman, attracted by courageous leadership
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