@ConRubalcaba vs #MarianoRajoy (II): oratoria y discurso público (versión extended)


Con @YagodeMarta y Jorge Santiago Barnés analizamos para @la_informacion, gracias a @creueta30 y @toribiobea, la telegenia de los candidatos de moda para las próximas elecciones generales: Alfredo P. Rubalcaba y Mariano Rajoy.

Lo dividimos en tres partes:

el aspecto y la imagen,

– la oratoria y el discurso público,

– y la comunicación gestual.

Estas son algunas de las reflexiones que forman parte del segundo artículo sobre la oratoria de los dos líderes:

ALFREDO P. RUBALCABA:

El candidato del PSOE es uno de los grandes maestros de la oratoria y del arte de hablar en público de la clase política española en mucho tiempo. Podríamos afirmar que su éxito de buen comunicador se debe a sus genes innatos de docente. Acertaríamos. Pero si nos quedáramos, solamente, ahí, no conseguiríamos definir con trazo fino la complejidad del personaje y nos perderíamos una parte esencial en su trayectoria.

Un orador privilegiado, forjado asimismo, sobretodo a base de ser la cara pública, el escudo del presidente y uno de los referentes más sólidos del último gobierno de Felipe González -“su más dura, mejor y más intensa escuela“.

Ser la cara pública de un gobierno cuando, día sí día también, escándalos, crisis, y acusaciones de irregularidades de todo tipo conforman la agenda informativa, de muchas semanas y meses, además de tener una exposición total acaba siendo una experiencia vital que desgasta hasta unos límites sin retorno y te aplasta o te modela el carácter de manera única y te convierte en un superviviente sabio.

En el caso del antiguo Vicepresidente primero del gobierno estamos en la segund. Y se nota sobremanera al observar la manera como ejerce un domino absoluto de la escenografía y controla la escena, a pesar de su delgadez y sus ojos pequeños, sus diferentes capítulos de desarrollo y el desenlace. Ya sea dando explicaciones en La Moncloa de los acuerdos  del Consejo de Ministros, sentado casi siempre acompañado de algun/a ministr@, en los mítines de campaña, o en los famosos taburetes, con los que el candidato socialista se sienta ante los militantes.

Rubalcaba marca un ritmo propio -rápido y muy ágil- en sus comparecencias públicas. Es un magnífico relator, con un tono pedagógico y profesoral. Anuda las historias estableciendo guiños y complicidades con el auditorio que le escucha o personas representativas de él mediante anécdotas compartidas y siempre fiel a su estilo de incluir frases ingeniosas -dos mínimo- para que

Sabe colocar, como pocos, los 12-15 segundos de mensaje que después los medios destacarán en los telediarios o en los periódicos del día siguiente.

En las sesiones de control al gobierno, encontramos otro Rubalcaba. El que se ha convertido aún más en la diana, como en los tiempos de Felipe González, de sus adversarios. Después del acoso por el caso de las escuchas y el Caso Faisán, se puede decir que el VP1º se crece con los ataques recibido. No se esconde. Encaja los ataques, y sin temblar se lanza a la yugular de su interpelante.

Des de que se ha despejado su camino hacia la candidatura del PSOE, para 2012, ha cambiado el tono y el estilo. Soraya Sáez de Santamaría es la encargada de sacarle los colores. Él en cambio se mantiene impávido, y evita todas las trampas que estudiada y disciplinadamente le tiende Soraya, para responder “sin ruidos, ni acritudes, solo para los ciudadanos”.

El resultado de combinar los elementos anteriores es el de una persona solvente, eficaz, transmite seguridad, siempre muy cómodo con el foco público encima, que comunica magistralmente, que controla la escenografía, su tempo y actos, y siempre se ciñe el guión estratégico establecido.

Nunca se le calienta la boca. Sangre fría y autocontrol. Sabe muy bien que no es solo lo que se dice, que también, sinó sobretodo el cómo se dice.

Hay líderes políticos que son unos oradores brillantes en la oposición pero su llegada a las instituciones de gobierno les debilita públicamente y generan una decepción importante. No es el caso del profesor Rubalcaba.

La máxima de Claudio: “No digas siempre lo que sabes, pero siempre sepas lo que dices”, describiría muy bien al personaje. Listo, precavido, una mezcla de compendio de Sun Tzu y Macchiavelo.

Final. Atención: coincidimos ampliamente en las habilidades discursivas de Rubalcaba. Deja la comodidad de un segundo plano y de escribir para otros y para autoescribir su propio guión. Seguro que no nos decepciona. Pero hay margen de mejora aún. Endiosarse sería darle ventaja a sus adversarios. Aunque sea merengue obcecado, le iría muy bien guardiolear. Rodearse de los mejores y autoexigirse más.

No sólo eso. Una de las debilidades del VP1º es la falta de imágenes icónicas que lo identifiquen de manera automática en la mente de los ciudadanos. Es una persona de despachos, de poca calle y menos de perfil internacional. Aún tiene tiempo de construir esas imágenes por las que todo líder político quiere ser recordado o asociado.

MARIANO RAJOY:

El líder del Partido Popular sí tiene la imagen construida. No tendremos ninguna duda acerca de dónde, cómo y en que marco conceptual y de referencia –frame– ubicamos a Rajoy. La pregunta pertinente sería si el lugar donde está ubicado, le ayuda a sumar activos o por contra le resta oportunidades. Es generalizada la sensación que el mejor Mariano Rajoy aún está por  venir y así demostrar todo de lo que es capaz.

La manera como se ha construido el frame Rajoy, tiene una afectación esencial y absoluta, condicionando su manera hablar públicamente. Estar permanentemente bajo el escrutinio público y expuesto le incomoda bastante y le condiciona como orador.

La oratoria de Mariano Rajoy, no es brillante, aunque todo el mundo coincide en señalar su comodidad, empatía y cercanía en las distancias cortas. En el vis a vis gana puntos. En cambio cuando se sube a la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados o comparece ante los medios, esa cercanía se evapora para dar paso a otro capítulo más del personaje y líder que conocemos: estereotipo de líder político distante, incluso perdiendo la cercanía que puede general el seseo característico de su voz. El implacable, el duro, el que martillea sin piedad. El Rajoy que todos conocemos.

El presidente del Partido Popular sabe que no es un líder carismático, ni arrollador, tampoco expresivo, ni de reacción rápida ni creativo. Conoce muy bien sus limitaciones y previsibilidad -una gran virtud. Por eso en sus intervenciones públicas se le deja cero espacio a la improvisación y ningún margen de actuación e iniciativa. En cambio si es el líder político más disciplinado y obediente. Sigue a raja tabla los papeles que le pasa su equipo de confianza.

Se ciñe fielmente al guión, se lo estudia, se lo estudia y se lo vuelve a estudiar. Se prepara como unas oposiciones las intervenciones públicas. Lee, lee y vuelve a leer. No hay que correr ningún riesgo. Eso explica también que se le sobreproteja ante los medios de comunicación y que las voces de Cospedal, González Pons y Soraya salgan permanentemente a la palestra e intenten quitarle presión.

El ritmo es más pausado. El tono, siempre descriptivo, es duro. El estilo viene marcado por la reiteración y la repetición de mensajes muy básicos basados en el uso de frases cortas, incluyendo expresiones populares y frases hechas que refuerzan las ideas y calan enseguida en los receptores. Por tanto no hay espacio para lenguaje erudito ni profundo. Sin ninguna duda es el señor de las metáforas.

El discurso de Rajoy  no ha variado en los últimos años. Mismas ideas. Mismo relato descriptivo. No hay ideas nuevas. No es fácil mantenerse dos años diciendo exactamente lo mismo y no cansar a la opinión pública.

Parece que el nuevo Rajoy proactivo, el que lleva la iniciativa, el presidencial, el solemne… ni está ni se le espera… aún. La noche del #22m perdió una gran oportunidad para empezar a bordar ese giro. Lo mismo pasó en el debates sobre el estado de la nación #DEN2011.

Cuanto más tarde en aparecer más fácil se lo pone a Rubalcaba y al PSOE.

Final. ¿Aceptará Rajoy debatir con Rubalcaba? Normalmente la vieja manera de hacer política nos dice que un candidato cuya ventaja con su adversario es muy importante, no debe aceptar debates. Pero la nueva manera de hacer política nos situaría a un candidato que no aceptara debatir en el marco de la debilidad y de no dar la cara.

El Partido Popular lo va a tener muy difícil argumentar y justificar ante la opinión pública española la no aceptación de debatir. Harían bien de empezar a preparar ya esos debates. Hay tiempo y no les falta talento.

Todo sea para ser más exigentes con nuestra clase política y no dar la razón a Gore Vidal cuando afirmaba que: ” las personas públicas de hoy ya no escriben sus discursos ni sus libros, y cada vez tenemos más evidencias que tampoco pueden leerlos.”

Enviado por: @aleixcuberes

PS: Estas son algunas de mis reflexiones. ¿Os apetece compartir las vuestras? Será un placer aprender y compartir con vuestra ayuda.

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Acerca de Aleix Cuberes i Díaz

Public Communication consultant, Political analist, traveller, marathonman, attracted by courageous leadership
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