Política catalana: entre la vieja y la nueva política


Ha empezado la comisión parlamentaria que ha de poner un poco -¿ más? – de luz sobre las aventuras de un buen hombre llamado Millet, buen patriota catalán y español, con una única obsesión: asegurar el mejor bienestar para él y su familia.

Hasta aquí el relato es muy digno. Lástima que este Señor de Barcleona persiguiera su objetivo con dinero público, con el consentimiento tácito de algunos poderosos y con la senyera como atrezzo.

De fondo suena una melodía pretoriana que vuelve a situar a las élites del establishment, que se ha repartido el país desde el restablecimiento democrático, en una situación comprometida de conversaciones telefónicas intervenidas, desprecios, traiciones y sobre todo comisiones, borrachera de poder y mano que meter.

En ambos casos queda desmentido aquello de “todos son iguales”. De momento es divertido ver cómo cada uno intenta maniobras de distracción dilatorias para distorsionar al máximo el mensaje de fondo: el país es una excusa para llenar los bolsillos de unos cuantos, bolsillos que casualmente nunca consideran suficientemente llenos.

Los intocables saben que ganaban mucho. ¿Estamos ante los últimos espasmos de la vieja política? ¿Qué y quién gana con la desafección política? Cada día la distancia entre ciudadanía y política es más abismal. ¿Un camino de no retorno?

Por eso me ha gustado releer el discurso y volver a sentir la comparecencia del president Montilla en el Senado. No se trata de una novedad, pero si de un ejemplo de una política que puede acercar ciudadanos y política. La alta o nueva política.

Esta fue una comparecencia llena de metáforas.

– Un episodio histórico que se volvía a repetir en la historia: un president de Catalunya volvía a escenificar una mano tendida a España con la voluntad de respeto, de concordia y de pacto.

– El president Montilla utilizaba los versos del abuelo paterno del president Maragall, a quién políticamente fulminó tras el referendum estatutario de junio de 2006. ¿Era una manera de reconocer que Maragall no iba tan desencaminado y que su muerte política fue un error?

– Un president de la Generalitat castellano parlante, que dejó Andalucía buscando una vida mejor para él y para su familia – utilizando herramientas diferentes a las que utilizó el señor Millet, que ha demostrado que los ascensores social y político, así como la integración funcionan en nuestro país, y defendiendo unos ideales de país con convicción.

– Un presidente de la Generalitat expresándose en español, catalán, euskera y gallego. Un gesto y una metáfora de enorme valor simbólico.

Valoraciones aparte que nos puedan merecer a cada uno la ejecución del discurso del presidente, sigo defendiendo que cuando lee el presidente transmite la sensación de que está atrapado en una jaula y cuando no lee es mucho más espontáneo, comunica mejor y se muestra más seguro.

La respuesta y la reacción al discurso fueron las previsibles:

La España antipática, la de siempre, se quejaba del coste de la traducción, mientras otra España volvía a callar y miraba hacia otro lado;  sólo una pequeña parte de España escuchaba con atención al president.

Me gustó ver al vicepresident Carod-Rovira apoyando al president. Incluso Alícia Sánchez Camacho tuvo un gesto de proximidad con el president, aunque leyó el discurso que le habían escrito en Génova.

Se echó en falta a Artur Mas, que perdió una magnífica ocasión para afianzar su liderazgo en un aspecto donde aún tiene mucho recorrido: la generosidad. De nuevo frustrada una oportunidad de oro para la unidad política, que es lo que de verdad hace grande a la política catalana. Otra vez parecíamos asistir al revival de  la tramitación del Estatut en Madrid. El mensaje que daba el líder de CiU era claro: “si no hay foto, no voy”.

Pero al parecer la dignidad de ese momento y de la comparecencia fue un espejismo, porque algunos políticos dejaban la política en mayúsculas para volver, tan pronto como fuera posible, a las trincheras de la nariz tapada y las cloacas de la política. Confío en que algún día despertaremos de este mal sueño.

Enviado por Toby Ziegler

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Acerca de Aleix Cuberes i Díaz

Public Communication consultant, Political analist, traveller, marathonman, attracted by courageous leadership
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