Artur Mas, ¿President?


Artur Mas ha sido proclamado por tercera-¿última? vez como el presidenciable de CiU para las elecciones catalanas de este año. Se trataba de dar notoriedad y generar interés informativo a un acto importante. Lo que se hubiera podido hacer en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en un acontecimiento mediático bien pensado y ejecutado en tres movimientos, que ha dado pie a que todos estemos hablando de ello durante más de tres semanas.

Primer acto: Introducción vía Consell Nacional
Con una escenificación de acuerdo con los tiempos de austeridad que marca la actual partitura de la crisis, quiso ponerse la sotana de las grandes ocasiones que ofrecía un escenario único: el
Món Sant Benet (Bages). Sobriedad, discurso y cero ideas nuevas.

Segundo acto: Allegro – Cativistes
La nueva herramienta 2.0 y espacio-red social marca de la casa para hacer hervir las pasiones de la parroquia propia y mantener la iniciativa, inspirada en mybarackobama.com (el hub de redes sociales que construyó el éxito sin precedentes del 44 º Presidente de los Estados Unidos ). Prensentación de la nueva identidad corporativa: nuevo logo, nuevos anuncios y nuevo (¿?) himno. Habrá que ver si además de motivar a los activistas propios, que lo están y mucho, cativistes es capaz de ir más allá y atraer personas de fuera de la organización estricta.

Tercer acto: Allegro-ma-non-tropo
Fiesta de proclamación del candidato. Hacía tiempo que no veíamos a el President Pujol en acción, y no decepcionó. Duran i Lleida fue el látigo que cargó contra los partidos en el Gobierno. Y Mas volvió a perder una buena ocasión y el interés de los media para lanzar ideas o propuestas nuevas. Sí vale la pena destacar algún mensaje de dignidad y compromiso ético: “Plantad cara a los gobernantes que están para mandar y no para servir”. Muy buena. Gustó.

El camino que Artur Mas ha recorrido hasta aquí no ha sido de rosas, precisamente. Digiriendo dos victorias electorales sin la recompensa del poder, en el frío de la oposición, Mas ha sabido mantener su liderazgo, entre equilibrios internos – no siempre fáciles, se ha ganado la herencia que el Padre le dejó y se ha consolidado con un líder de referencia.

Jugó la influencia en el proceso de elaboración del nuevo Estatut (pactado una fría noche de enero en La Moncloa, incluido el marco del nuevo modelo de financiación), sin saber demasiado bien las consecuencias de ese acuerdo. Ha pacificado sus relaciones, puertas afuera, con Duran i Lleida -veremos hasta cuándo. Y todo esto lo ha hecho de la mano y con la obediencia de los medios influyentes, que le han dado oxígeno y lo han tapado siempre que ha hecho falta, así como los errores “estrepitosos”, y “en otro lugar impensables”, de sus adversarios.


El candidato Mas de hoy no es la misma persona que aquella que una vez acabadas las elecciones de 2003 se fue a “descansar” a Canarias. El líder de hoy no es aquella arrogancia del pasado; la persona “bien” a quien el viento siempre le soplaba a favor, se enfrentaba ahora a la soledad, al frío, a la oposición, a la rebelión interna y hasta todo engaño “monclovita”.


En sus discursos, aparte de querer ocupar la referencia del cambio y envolverse en su bandera, así como proyectar su nuevo liderazgo, también le han podido las ganas de mirar atrás y enredarse. “A todos aquellos que nos enviaron a el medio del desierto o del mar …”, Mas olvida que fueron las personas, mediante su voto, que dejaron de dar mayorías -y ya no digamos absolutas, y volverán a ser ellas quienes tengan la potestad para continuar dándolas o bien sacarlas. Feo pues, este gesto. Ha recordado a la primera dama Ferrusola cuando afirmó que “perder la Generalitat era como si noshubieran entrado a robar en casa” (2003).

Artur Mas, y muchos de sus seguidores, no perdonan que democráticamente se les haya desplazado del poder. La idea de que son los elegidos, y que su destino está ligado a los despachos oficiales y sus tentáculos puede generar rechazo. Y esto no es un buen síntoma. Será tan legítimo que Mas vuelva al Palau de la Generalitat, como que no vuelva. La palabra final es de las personas. Este  mal sabor de boca, aleja a Mas y a su partido de la idea de cambio, renovación e ilusión.

El talón de Aquiles de la federación pasa por:

– Transmitir la sensación de querer pasar factura y de venganza más que presentarse como alternativa sólida y real, y generar ilusión.


– La percepción de euforia que haga bajar la guardia. No es la primera vez que se escucha aquello de “el Kennedy catalán”,  las alusiones “Braveheart” de los nuevos eslóganes o los “ObaMAS” que empiezan a hacerse oír en las redes sociales. ¿Excesivo? Seguramente sí. Incluso ya hay personas que se dedican a hacer quinielas sobre los nombres que irán al Consell Executiu y sus tentáculos.


– Si hablamos de economía, el discurso del cambio está muy bien, pero los dirigentes nacionalistas saben de la capacidad real del Gobierno para hacer políticas activas para combatir la situación de crisis i de disminuir sus efectos en las familias más populares. En Catalunya se pueden hacer pactos, se pueden inventar acuerdos y lo que se crea oportuno pero todos saben que el poder real de decisión está a 600 kms (sur-oeste). La política económica que hace hoy el
conseller Castells no es diferente de la que hacían en su momento el propio Mas, o los consellers Homs o Alavedra. De la misma manera, la que hará el / la futuro / aconseller/a no difererirà de la que hace hoy el propio Castells. Lo mismo ha sucedido, sucede y sucederá en España: las políticas de Solbes (93) – Rato (96) – Solbes (04) – Salgado (09) tienen las mismas líneas maestras. El tejido productivo y empresarial catalán y  español, saben, como los partidos, que hay una cosa con la que no se juega y que tiene categoría de intocable: se trata de la política económica: una cosa de estado. Por lo tanto la capacidad de sorprender con unos recursos muy limitados no aconseja vender excesivo humo en el acento del cambio y de hacer frente a la crisis.


– Si nos situamos en el escenario presente del encaje Catalunya-España post-Estatut, comprobamos cómo el proceso de elaboración del nuevo Estatut ha agotado mucho y ha desencantado aún más. El espacio socio-político soberanista vive un momento de turbulencias entre el posibilismo y el “utópico tirarse al monte”, está enfadado y es altamente inestable (que se lo pregunten a las personas de
Reagrupament).

Asimismo hay indicios en torno al modelo de partido catch-all, que tan bien funcionó a CiU durante los más de 23 años en el Gobierno, que no se volverá a producir. CiU se ha ido escorando tímidamente, no sin tensiones y miedo, hacia posiciones más soberanistas. Consideraciones aparte como por ejemplo que Artur Mas, salvando todas las distancias, no es el President Pujol. Por lo tanto aquello de “Casa Gran” hoy es más un espejismo que una realidad. El debate identitario se ha polartizado y de qué manera. Aglutinar sensibilidades diferentes bajo el mismo paraguas, ahora se convierte en un elemento disonante, cuando una parte de su electorado tradicional puede desconcertar ante de estos giros.

La excitación soberanista en las filas de la calle Còrsega se explica por la voluntad inteligente de recuperar los votos que en su momento se fueron a Esquerra, desengañados de la política de peix al cove y de los pactos con el PP. Esquerra y sus dirigentes se han convertido, dentro del imaginario convergente, en el causante de su relevo en el Govern. Esta actitud tendrá que ser atendida prioritariamente por el equipo de Artur Mas en el momento que la nueva legislatura catalana empiece a rodar y se confirme que CiU jugará la carta de la estabilidad y de la real politik y los propósitos de ir más allá del plano estatutario se pongan en el congelador, o en el momento que CiU necesite a el PSC o el PP para pactar, y no digamos cuando a CiU se la vuelvan a cortejar en el Congreso de los Diputados.


– Pero una de las claves que puede tener más impacto en el seno de la federación serán los movimientos de los
Joans (Carretero y Laporta) y sus respectivas opciones. Mentes brillantes del entorno convergente, quieren transmitir que la opción Carretero y la opción Laporta representan una opa hostil a Esquerra. No dejan de tener razón. Ahora bien, lo que no dicen es que también representa una amenaza, incluso más sólida para CiU, y que puede dificultar o hipotecar sus opciones de retorno en el muslo del poder. Los Joansestán decididos a asumir compromisos políticos que CiU no está en condiciones de tomar. Y ante un escenario de “sociovergencia” o de “popuvergència” estos votantes, que son activistas muy movilizados, se pueden dejar seducir por los cantos de sirena y los aires de renovación que pueden representar Laporta y Carretero.


– Finalmente Mas y su equipo no han tenido reflejos (o interés) para desmarcarse claramente del caso
Millet y de los pretorianos Prenafeta y Alavedra. Incluso el PSC ha reaccionado públicamente mejor que ellos, aunque en privado se hayan movilizado a fondo para pagar la fianza de sus implicados. El caso sigue su curso, y como el péndulo y el boomerang, volverá. La “comprensión” con los encausados aleja a CiU del frame de la renovación y el cambio, así como la alejan los años que Mas se dedica a la política. Si hay dos personas imprescindibles en el paradigma Pujol son precisamente las encausadas. Ha faltado valentía en la federación a la hora de posicionarse al respecto.

Sin embargo Artur Mas cuenta con activos que no cuentan el resto de candidatos hasta el momento: es el candidato mejor preparado, el candidato más obediente, el de la oratoria más potente, el candidato que tiene las macro cifras de la Generalitat y del país en la cabeza, el que tiene uno de los equipos mejor preparados y fieles. De momento nadie se muestra con capacidad y aspiraciones de hacerle sombra. Se confirma que Artur Mas es el activo más importante pero también la propia amenaza.


Viviremos un periodo pre-electoral intenso, incluso demasiado intenso. Algunos partidos podrían sorprender y no contribuir aún más al cansancio de la ciudadanía con la clase política. Se atreven? Serán valientes? A pesar del desencanto, todavía hay gente que quiere soñar y quiere dejarse sorprender. La respuesta en breve.

Enviado por Toby Ziegler

Artículos imprescindibles: (en català)

– Miquel Martín: “Artur SarkoMas“.

– Xavier Peytibí: “Cativistes: la xarxa social de CiU

– Toni Aira: “Identitat visual corporativa de CiU vs PSC

– Sergi Sabaté: “La Gran Majoria

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Acerca de Aleix Cuberes i Díaz

Public Communication consultant, Political analist, traveller, marathonman, attracted by courageous leadership
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